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Mensaje por Borko el Dom 24 Mayo - 22:41

Borko Dragojevik

1800 (48 aparentes)

Lobo

Rebelde

Abarta

Guerrillero
Psicología
Las adversidades de las últimas décadas hundieron al ya de por sí duro Borko, en un mutismo insondable del que sólo sale para convocar a más de los de su especie a la venganza contra los humanos, lucha que mantiene con delirante fervor hasta el límite de sus energías.
Al igual que el resto de los de su raza, posee una resistencia descomunal, así como un sentimiento afiliativo que las desgracias sólo han hecho más fuerte, casi enfermizo. Se ha vuelto sobreprotector con toda su comuna, en especial con sus dos hijos.
Ha sido un guerrero desde muy corta edad, por lo que posee habilidades estratégicas privilegiadas, el combate cuerpo a cuerpo es su temible especialidad y sus sentidos están levemente más agudizados de lo normal entre los de su raza (debido a su longevidad), aunque a raíz de su accidente, su sentido del olfato ha decaído de forma considerable, a pesar de esto sigue siendo mejor que el de un humano.
Aún le tiene cierta reticencia a los vampiros, pero sobre todo a los etés. Empero, ha logrado aceptar a algunos en la comuna. Ciertamente, desde antaño se le había conocido como un sujeto de métodos crueles, dicho detalle se ha convertido en un sello personal y de cuidado entre las listas de "Se Busca" de Esus, e incluso dentro de las facciones rebeldes.
Extra Data
- La máscara que lleva puesta no es un gusto. Es una adecuación ortopédica que le desarrollo uno de sus colegas para mitigar el dolor de las fracturas.Debido a estas últimas, no puede transformarse en lobo sin sentir dolores espantosos. Lo logra en Luna Llena, únicamente por las descargas de adrenalina que disfrazan el dolor. Al final de las transformaciones queda completamente agotado y el dolor perdura un par de días, aún con el uso posterior de la máscara.
- De su manada original, sólo le sobreviven sus dos hijos menores.
- Es excesivamente conservador en sus métodos, por lo que mantiene muchas de las viejas costumbres de los licántropos
- Si acaso le queda alguna afición lúdica en la vida, es el whisky y el pescado
-Tiene tatuado el pecho y los brazos como la mayoría de los de su clan
-Físico antes del accidente
A C C E S O
C O N F I R M A D O
rose

Historia:

Nacido en un prominente clan guerrero, desde muy corta edad resaltó por su fuerza física y sus habilidades tácticas. Muy joven fue considerado como macho alfa y obtuvo el permiso para comenzar su propia manada.

Tuvo compañeros y compañeras, pero fue sólo con su única y primera esposa con la que tuvo hijos. A lo largo de sus años, procreó 7 crías, pocas para las exigencias lobunas, situación que le costó críticas entre los de su estirpe, pero que poco le interesaron.

Borko, vivió de cerca todas los encontronazos entre razas, debido principalmente a su calidad de guerrero, lo cual lo convertía en un referente necesario para el envío de guerreros licántropo al campo de batalla. Igual que el resto de sus iguales, compartía el resentimiento y desprecio por los vampiros y sobre todo, los etés que injustamente los habían desterrado y amedrentado por razones poco claras de la vida en libertad. Lo único que nunca compartió con sus colegas, fue ese desprecio inexplicable a los humanos...si bien los había llegado a usar para engrosar sus filas de guerreros tras la mordida, para evitar bajas entre sus hermanos, nunca los maltrato a los grados repulsivos que muchos solían hacerlo.

Tiempos de paz vinieron después de las cruentas batallas que le habían quitado a muchos de sus hermanos y a 3 hijos mayores. A pesar de ello, su manada siguió adelante, asentada en sus territorios recién ganados, victoriosos de que por fin los vampiros y los etés comenzaban a tomar sus puestos en la tierra, más equitativos, menos pretenciosos. Los humanos ahora libres, aunque torpes, parecían tomar buenas decisiones.

...Qué equivocado estaba...

A su territorio llegó un grupo de humanos con quienes hizo lazos amistosos tras la promesa de tratos de mutuo beneficio. En poco tiempo, sus áreas estaban cubiertas de los servicios tecnológicos que los humanos tanto presumían, que si bien a él le daban igual, a los más jóvenes de la manada, les entusiasmaban. A su vez, algunos de sus colegas y hermanos, acudían a los centros humanos a enseñar sobre su raza a los niños de los científicos. Después de un tiempo, las peticiones fueron subiendo su escala: solicitaban la asistencia de los más poderosos guerreros de la manada, con la intención de desarrollar algunas pruebas que les permitieran a los humanos a ayudar en el tratamiento de algunas enfermedades graves, y de ampliar sus habilidades a los licántropos. Sus dos hijos mayores fueron los más entusiasmados, junto con varios más miembros jóvenes de la manada; desde luego, no había motivo para negarse.

Semanas después, sus hijos volvían a la manada, renovados, con energías desbordadas, con fuerzas descomunales. Ambos lo convencieron de ir con ellos. Esa fue su segunda mala decisión. Le bastó poner un pie en la sala de pruebas para darse cuenta de la farsa.

Aún hoy día, ni recordar la imagen propia siendo inyectado por aquella enormes agujas en la quijada, fue tan hórrida como la de sus hermanos desmembrados en una parrilla de operaciones, mientras otros tantos, desfigurados, yacían azotándose como posesos contra los barrotes de unas jaulas sanguinolentas.

Logró escapar, descarnándose la quijada con sus propias garras para detener el avance de los químicos, que dañaron de por vida su capacidad de autocuración. Logró salvar a sus hijos, así como a unos cuantos hermanos. Un tercer error que le cotaría la vida de un tercio de su manada y la salud de se compañera. Aquellos a los que había rescatado, les azotó una enfermedad terribles y semanas después se transformaba en horrendas bestias, deformes, descolocados, diez veces más feroces que en la luna llena. Tiempo después a aquellos monstruosos los llamarían "garmos", y los perseguirían en oleadas.

El resto es lógico: su compañera perdería la vida después de transformarse en garmo, de su manada sólo sobrevivieron sus dos crías menores que aún eran cachorros por aquel entonces, mientras que apenas y le quedarían una decena de hermanos con los que tuvo que huir a Abarta para buscar sobrevivir...los androides los perseguían como cucarachas. sus fuerzas estaba por los suelos, los dolores eran inmensos, no sólo los de quijada, pero los de espíritu.

Actualmente, logró crecer su manada, poco a poco. Para su poco agrado, vampiros y etés han buscado su brazo, y a regañadientes se los ha otorgado (principalmente por la insistencia de sus dos hijos); uno de aquellos refugiados fue quien le diseñó la máscara que le mantiene el dolor a raya. Su manada es de las más grandes en Abarta, aunque a diferencia de los viejos tiempos, muy pocos son guerreros...ahh, sí, ahora les llaman 'facciones' y 'guerrilleros'.


Última edición por Borko el Vie 18 Dic - 13:38, editado 4 veces

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Re: {ID} Borko

Mensaje por Andreas el Mar 26 Mayo - 20:40

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